viernes, 4 de marzo de 2011

Hace falta un Servicio Geológico Nacional

Fuente: ICOG / EL PAIS

JUAN JOSÉ DURÁN VALSERO Y ROBERTO MARTÍNEZ ORÍO 02/03/2011

Posiblemente, la inmensa mayoría de los lectores de este periódico no sepan lo que es un servicio geológico, aunque aproximadamente uno de cada cuatro españoles, sabiéndolo o sin saberlo, directa o indirectamente, se ha beneficiado o ha tenido algún tipo de relación en los últimos años con el Instituto Geológico y Minero de España. El IGME, más conocido por este acrónimo, es un Organismo Público de Investigación (OPI) actualmente adscrito al Ministerio de Ciencia e Innovación, que viene realizando las funciones de servicio geológico español desde hace más de 160 años.

Calles con nombres dedicados al propio Instituto o a algunos de sus ilustres representantes, placas instaladas en fuentes y pozos de abastecimiento urbano, incontables expresiones de agradecimiento escritas en las actas de numerosos ayuntamientos de toda la geografía española y decenas de miles de titulares de prensa, dan fe de que el IGME ha sido, a lo largo de su dilatada existencia histórica, un organismo muy querido por la ciudadanía, y sus opiniones y juicios técnicos muy solicitados y tenidos en cuenta por quienes la representan.

Sin embargo, en este momento, apenas un puñado de personas, quizás del orden de centenares, algún millar todo lo más, somos conscientes de que el papel del IGME como servicio geológico nacional está en serio peligro. ¿Qué ha ocurrido para que esas circunstancias hayan cambiado tanto? Si el riesgo es cierto, ¿perdería algo realmente importante la sociedad española y el conjunto de la ciudadanía? La respuesta es sí y vamos a intentar explicarla.

Creado en 1849, mediante decreto de la reina Isabel II, es uno de los servicios geológicos nacionales de mayor solera en la escena mundial. Nació con vocación aplicada, siendo su primera misión institucional la realización del mapa geológico del territorio nacional. En esa tarea ha invertido casi 150 años, con la implicación de varias generaciones de ingenieros de minas y geólogos, y tras su finalización podemos estar orgullosos de ser uno de los pocos países del mundo que posee una cartografía geológica completa a una escala (1:50.000) de detalle suficiente para cubrir un amplio abanico de objetivos.

Sin ánimo de ser exhaustivo, el conocimiento detallado de las características geológicas del territorio nacional permite utilizar mejor y proteger sus aguas subterráneas, fundamentales, en un país con fuertes desequilibrios climáticos como es España, para el abastecimiento urbano de millones de habitantes, la agricultura y la industria, así como para el funcionamiento y mantenimiento de los ecosistemas naturales. También permite este conocimiento geológico evaluar y poner a disposición de las empresas públicas y privadas los diferentes recursos minerales existentes en el subsuelo, como los de carácter energético, minerales metálicos, rocas ornamentales, áridos para la construcción, etc. Y constituye, además, una información básica para el correcto trazado y la ejecución de infraestructuras de carreteras y ferrocarriles.

Un servicio geológico colabora, además, en minimizar los efectos negativos de los procesos geológicos activos, tales como inundaciones, terremotos, deslizamientos, volcanes o hundimientos, entre otros, y contribuye a paliar las consecuencias del cambio climático inducido por el hombre a través de la búsqueda de alternativas para la ubicación de emplazamientos subterráneos seguros para el almacenamiento del dióxido de carbono producido por la quema de combustibles fósiles. Todo ello sin olvidar otras funciones tan importantes como promover y divulgar el conocimiento de las Ciencias de la Tierra, especialmente a través de una de las mejores colecciones públicas de minerales y fósiles existentes en Europa. Tengamos en cuenta que en los últimos diez años casi medio millón de personas, fundamentalmente escolares, han desfilado por el Museo Geominero, regentado por el IGME, disfrutando con su visita e incrementando su admiración y respeto por el rico y variado patrimonio geológico y minero representado en sus miles de valiosos ejemplares. La dimensión nacional se complementa, por su calidad de servicio geológico, con su proyección a escala europea e iberoamericana, a través de la Asociación Europea de Servicios Geológicos, EuroGeoSurveys, y de la Asociación de Servicios de Geología y Minería Iberoamericanos, ASGMI, que permiten su intervención en aspectos legislativos y de cooperación internacional y ayuda al desarrollo.

Sin embargo, en los últimos años, algunos nubarrones han oscurecido notablemente este panorama histórico de logros y bondades. Citaremos únicamente tres circunstancias, que consideramos claves en la situación actual y por cuya superación pasa inevitablemente el futuro del IGME. En primer lugar, la dualidad Organismo Público de Investigación - Servicio Geológico Nacional se ha ido tensionando paulatinamente, en detrimento de las funciones de este último, hasta extremos difícilmente sostenibles; en segunda instancia, la amenaza latente de una nueva Ley de la Ciencia, en la que el articulado posibilita al Gobierno la supresión de cualquier OPI sin mayor trámite que un simple decreto y cuyo borrador ha superado en el Congreso de los Diputados, hace tan sólo unas semanas, el trámite de presentación de enmiendas y afectará de manera inmediata, tras su aprobación, a todos los OPI, IGME incluido; y, en tercer y último lugar, que en este caso es el de mayor importancia, los recortes derivados de la crisis financiera se han traducido en la caída en los dos últimos años del presupuesto del IGME en un 45 %, haciendo peligrar la viabilidad de su existencia.

Estas tres circunstancias son, además de otros detalles que sería excesivamente prolijo enumerar, las que nos hacen pensar, a un nutrido grupo de técnicos, investigadores, empresarios, empleados públicos de diferentes ministerios, comunidades autónomas, diputaciones y ayuntamientos, sindicalistas y gente de a pie, que el papel del IGME como Servicio Geológico Nacional está profundamente herido de muerte. No somos los únicos; hace unos meses, una carta firmada por todos los exdirectores vivos del IGME, entre los que se encuentran, lógicamente, procedencias de todas las sensibilidades políticas mayoritarias, fue dirigida al Secretario de Estado de Investigación, a la sazón actual presidente del IGME, instándole a reconsiderar la línea de destrucción de sus funciones como servicio geológico y a reforzarlas en el papel del IGME ante la sociedad española. Aunque parezca increíble, podría darse la paradoja de que en un contexto de profunda crisis económica en todas las administraciones públicas, que está cuestionando en algunos sectores la viabilidad futura del gasto público, especialmente con motivo de la duplicidad de los gastos autonómicos, se dinamite de manera controlada, uno de los escasos ejemplos modélicos de eficiencia y de cooperación interinstitucional. El IGME es un Servicio Geológico Nacional que ofrece su asesoramiento experto en cuestiones relacionadas con las Ciencias de la Tierra a todas las administraciones públicas (estatal, autonómica y local), en primera instancia y, de manera subsidiaria, al conjunto de la ciudadanía. Si hemos tenido éxito en nuestra explicación, el lector habrá comprobado que los ámbitos de aplicación de su trabajo son muchos, muy variados y con importantes implicaciones económicas, sociales y ambientales. Es fácil imaginar cuánto costaría mantener 17 servicios geológicos autonómicos que realizaran las funciones equivalentes a las que actualmente el IGME lleva a cabo.

Por todo esto, entendemos que hoy, más que nunca, pervive la necesidad de mantener en activo un Servicio Geológico Nacional con un mandato claro y con suficientes recursos económicos, pues afortunadamente posee un capital humano que roza la excelencia. No hay que olvidar que un porcentaje importante de los recursos económicos con los que trabaja cada año proceden de la autofinanciación que proviene de las citadas funciones como servicio geológico. España, por suerte, tiene un buen servicio geológico nacional y no puede permitirse dejar de tenerlo. Menos aún bajo la apariencia de un teórico paso adelante en el ámbito de la modernización de la estructura de la I+D+i, encubierta en la futura Ley de la Ciencia. Todo parece indicar que quien debería verlo no está viendo lo que está pasando ante sus propios ojos, y si lo ve, no está sopesando adecuadamente las consecuencias. Colectivamente no estamos para permitirnos errores de este calibre. Hay que salvar ahora al Servicio Geológico Nacional, hay que salvar al IGME. Este es un mensaje de socorro, mañana será tarde.

Juan José Durán Valsero es geólogo, investigador titular de OPI
Roberto Martínez Orío es ingeniero de minas, técnico superior especialista de OPI.

lunes, 14 de febrero de 2011

Paleontología - Hallazgo

Fuente: EFE - enlace a la noticia


El hallazgo en la provincia de Huelva de una especie de icnofósil descrita en materiales del Plioceno ha permitido a un equipo de investigadores de España, Perú y Estados Unidos relacionar el territorio español con el desierto de Perú.

La importancia del hallazgo radica en la escasez de restos similares hallados en las dos zonas, a pesar de que los investigadores creen que estaban próximas cuando todo el mundo era un supercontinente que se cree que existió durante las eras Paleozoica y Mesozoica.

Así lo ha explicado a Efe el paleontólogo onubense Fernando Muñiz, que se encuentra trabajando en la zona de la Formación Pisco peruana, y ha concretado que el fósil hallado es un "Gyrolithes vidali", datado inicialmente en el Mioceno (7,5 a 5,5 millones de años).

Se denomina Gyrolithes a un tipo de fósil traza o icnofósil que consiste en una perforación perpendicular al plano de estratificación con forma de espiral, y suele encontrarse, según ha detallado, en sedimentos Mesozoicos y Cenozoicos.

Muñiz trabaja en la zona en colaboración con el doctor Raúl Esperante, de la Geoscience Research Institute (GRI) de la Universidad de Loma Linda (California, EEUU) que sufraga la investigación, y el paleontólogo Orlando Poma, de la UPEU (Universidad Peruana Unión).

Esperante lleva ya doce años trabajando en la Formación Pisco y ha publicado datos de fósiles de cetáceos en revistas de alto prestigio internacional, y esta investigación se centra en la paleontología de los sedimentos del periodo geológico conocido como Mioceno Superior aflorantes en el desierto de Ocucaje en Perú.

Este equipo de paleontólogos lleva estudiando estas dos últimas semanas nuevos ejemplares de cetáceos (ballenas), así como las pistas fósiles de parte de la Formación Pisco que estaban sin estudiar hasta la fecha.

Esta primera expedición a las formaciones geológicas del desierto de Ocucaje en Perú pretende a su vez marcar nuevas y continuadas líneas de investigación en el estudio de restos fósiles con una antigüedad de hasta seis millones de años.

martes, 21 de diciembre de 2010

Feliz Navidad 2010 !!!

... desde la asociación gaia.geo de la Facultad de CC. Geológicas de la UCM, os queremos desear felices fiestas y un feliz final de año.

lunes, 13 de diciembre de 2010

EFG

Os ponemos un enlace a la web de la Federación Europea de Geólogos,
que contiene información de interés para nuestra profesión.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Jornadas IGME - Análisis agua

8ª Jornada de I+D+iGME

Miércoles 15 de diciembre de 2010


Técnicas y Equipos Analíticos para el Análisis de Aguas y Medio Ambiente

Organizan: Instituto Geológico y Minero de España con el patrocinio de Gomensoro


Coordina:

Juan Antonio Martín Rubí (ja.martin@igme.es)

Jefe del Área de Laboratorio y Servicios

Ficha de inscripción:

http://inscripcion.gomensoro.net

Secretaría:

Belén Chapado (belen.chapado@gomensoro.net)


toda la info: pincha en este enlace



viernes, 3 de diciembre de 2010

Rocas biológicas ( Cueva de El Soplao - Cantabria)

Fuente: elpais.com

Las rocas negras que están prácticamente por todas partes en la cueva de El Soplao (Cantabria) tienen un origen biológico y además son las primeras rocas de este tipo (estromatolitos) que se descubren en el mundo en una cueva. La sorpresa en este rico yacimiento es el fruto de la investigación de un equipo liderado por Rafael Lozano, del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), a su vez posible por el convenio de colaboración con el Gobierno de Cantabria y la empresa SIEC.

Los estromatolitos -del griego stroma (alfombra, cama) y lithos (piedra)- son rocas formadas por láminas de carbonatos como resultado de la actividad metabólica de microorganismos; hasta ahora cianobacterias y algas cianofíceas principalmente. Uno de los ejemplos vivos más conocidos de estas rocas biológicas se puede ver en las costas occidentales de Australia, pero aparecen en el registro fósil desde hace 3.500 millones de años y representan a las primeras evidencias de vida en la Tierra.

Pero las bacterias que dieron lugar hace al menos un millón de años a las rocas negras fósiles de El Soplao y al consiguente hallazgo, publicado en el último número de la revista científica Geology , son distintas, porque no construyeron los edificios estromatolíticos como resultado de la fotosíntesis, dado que se estos se formaron en una cueva y en ausencia total de luz. "Estos domos de roca están constituidos principalmente por óxidos de manganeso, que son negros, y no por carbonato cálcico como es habitual en estas formas de vida" explica Lozano. El hecho de que los fósiles tengan una excelente conservación (se pueden observar al microscopio incluso las paredes celulares de bacterias 100 veces más pequeñas que el grosor de un cabello) ha permitido a los investigadores probar que las rocas son estromatolitos. "Poco a poco hemos ido reuniendo pruebas de que estos organismos han construido la roca", comenta Lozano. "Hasta ahora había un montón de estudios en cuevas, no con estromatolitos pero sí con costras sobre las rocas, pero no eran concluyentes, no se veían los fósiles".

El manganeso disuelto en el agua del río fue aprovechado por un tipo especial de microbios extremófilos especializados en oxidarlo, que siguen existiendo en la actualidad. "Son organismos quimiosintéticos" explica Carlos Rossi, profesor titular de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y miembro del equipo del IGME, "ya que para sintetizar su materia orgánica utilizaban una reacción química (la oxidación del manganeso), en lugar de la luz como hacen los organismos fotosintéticos" continúa.

Lozano cree que el descubrimiento no se queda solo en eso, aunque sea importante, sino que pasará a ser una referencia para su aplicación en el conocimiento de la formación de otras rocas mucho más antiguas, de hasta 2.000 millones de años.

Este nuevo hallazgo se suma a otras curiosidades científicas y atractivos turísticos de la cueva de El Soplao, abierta al público desde 2005 y muy conocida por lo que los expertos califican de magníficos espeleotemas, sobre todo las helictitas o estalactitas excéntricas, además de por el entramado de galerías mineras, excavadas para el extracción de cinc y plomo durante los siglos XIX y XX.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Circulación en el Atlántico

Fuente: servicio de información y noticias científicas (http://www.plataformasinc.es)


La circulación del Océano Atlántico (para la cual se usa el término Circulación Meridional de Retorno, en inglés Atlantic MOC) es una componente importante del sistema climático. Las corrientes marinas calientes, como por ejemplo la Corriente del Golfo, transportan enormes cantidades de energía desde los trópicos hasta la región subpolar del Atlántico Norte e influyen en los patrones climáticos regionales. Una vez llegan al Norte estas corrientes se enfrían, sus aguas se hunden y con ellas transfieren carbono desde la atmósfera hasta la zona abisal. Estos procesos son importantes para el clima, pero la manera en que la MOC Atlántica responde a los cambios climáticos aún no se conoce suficientemente bien.


Un equipo internacional de científicos, liderado por dos investigadores de la UAB, muestra ahora en un nuevo estudio cómo fue la respuesta de la MOC Atlántica al cambio climático en el pasado. Estos resultados se publicarán en la prestigiosa revista NATURE el 4 de noviembre de 2010. La investigación ha sido dirigida por Rainer Zahn (investigador ICREA) y Pere Masqué, del Institut de Ciència i Tecnologia Ambientals (ICTA) y el Departamento de Física de la Universitat Autònoma de Barcelona. En colaboración con colegas de las universidades de Sevilla, Oxford y Cardiff (Reino Unido) han investigado la distribución en el Océano Atlántico de isótopos generados a partir de la desintegración natural del uranio en el agua del mar y que se dispersan en la cuenca atlántica con la circulación de aguas profundas. El joven investigador César Negre ha estudiado la abundancia natural de estos isótopos en sedimentos del fondo marino, a 2,5km de profundidad, en el Atlántico Sur y con este trabajo ha obtenido su doctorado en el programa de Ciencia y Tecnología Ambientales del ICTA.


El estudio muestra que la circulación oceánica fue muy diferente en el pasado y que hubo un periodo en que se invirtió el régimen de circulación de las aguas profundas del Atlántico. Esto ocurrió cuando el clima en la región del Atlántico Norte era sustancialmente más frío y la convección profunda se debilitó. En ese momento se produjo un cambio en el balance de densidad entre las aguas del Atlántico Norte y las del Sur, de tal forma que la convección de aguas profundas se hizo más fuerte en el océano del Polo Sur. Modelos recientes permiten simular esta inversión de la circulación profunda en el Atlántico en estas condiciones, pero los detalles de cómo se produjo realmente este proceso sólo han podido conocerse ahora, gracias a los datos obtenidos por los científicos de la UAB y sus colegas de Sevilla y el Reino Unido.


Esta situación se produjo durante la época glacial, hace 20.000 años. Sin embargo, los resultados son relevantes tanto para nuestro clima actual como para el del futuro próximo. El estudio demuestra que la MOC Atlántica era muy sensible a los cambios en el balance de salinidad entre las corrientes del Océano Atlántico. Se espera que se produzcan cambios similares en la concentración de sal del agua del Atlántico Norte en el marco del calentamiento del clima a lo largo de los próximos 100 años. Por lo tanto, los nuevos datos que se publicarán en Nature ofrecen a la comunidad que trabaja en la modelización del clima la posibilidad de calibrar sus modelos y mejorar la capacidad de predecir de forma más fiable los cambios futuros en los océanos y en el clima.


La investigacion ha contado con la financiación del Ministerio de Ciencia e Innovación (MICINN).

lunes, 8 de noviembre de 2010

carbón "made in spain"

Fuente: ICOG |

El geólogo experto en minería y responsable de política energética del Colegio, Rafael Varea, afirma que "no es verdad" la idea de que el carbón español "sea más caro o de peor calidad que el exterior", según un comunicado remitido por el organismo.

Para Varea, es un "mito" que el carbón nacional se encuentre en desigualdad de condiciones con respecto al que se compra de países europeos. "No es verdad que sea más caro que el del exterior, porque a las compañías eléctricas se les vende al mismo precio que el carbón de importación", afirma el experto.

"El Estado subvenciona los costes al empresario carbonero por encima del precio de venta, por tanto a las eléctricas no les cuesta más caro nuestro carbón", añade Varea.

En cuanto a la calidad del mineral nacional, también rechaza la premisa de que el importado sea mejor. "En León y Palencia tenemos antracita que tiene un poder calorífico cercano a las 7.200 termias", señala Varea, antes de reconocer que "en Cangas de Narcea, la hulla, por el contrario, es de menor poder calorífico, pero esa circunstancia se tiene en cuenta en el precio final del carbón".

Junto a esto, sostiene que el carbón español cumple con los requisitos medioambientales exigidos por la Unión Europea en cuanto a emisiones contaminantes, ya que las centrales térmicas realizaron inversiones sobre esta materia para ajustarse a los niveles mínimos.

En todo caso, el responsable del ICOG reconoce que "las explotaciones de carbón no son rentables y necesitan subvenciones de la Administración, que están autorizadas por la Unión Europea, lo mismo que le sucede a Alemania o Polonia".

El único país que decidió no dar ayudas a su carbón nacional, recuerda, fue Reino Unido, pero lo hizo porque "tiene petróleo, gas, nucleares y carbón, y por tanto es autosuficiente", no como España, cuya dependencia energética ronda el 8%.

En todo caso, señala, las ayudas directas también se utilizan para fomentar otras industrias en la zona. "En el Plan 1998-2005 se crearon unas 1.000 empresas con cerca de 18.000 empleos para jóvenes de las comarcas mineras, si bien algunas de esas empresas quebraron en estos años de crisis", añade.

jueves, 21 de octubre de 2010

Entrevista a Manuel Regueiro (IGME) en El Pais

Fuente: El Pais

A Manuel Regueiro, jefe de Relaciones Externas del Instituto Geológico y Minero de España, lo que más le ha sorprendido del rescate de los 33 mineros es "que todo haya salido tan bien". "Es tan frecuente meter la pata...", añade el geólogo en conversación telefónica. "Pero esta vez, nada se ha atascado, todo ha estado muy coordinado y se ha contado desde el principio con la solidaridad del pueblo chileno y la cooperación internacional de la NASA. Todo de forma rápida y eficaz. Es más difícil de lo que parece".

El geólogo califica de "convencional" la tecnología que se ha usado para el rescate ("se usa desde hace 15 años"), "pero filmar el rescate, meter equipos electrónicos en la mina y tener controladas las constantes vitales de los mineros en todo momento, eso sí que ha sido impactante".

"Es complicado que un accidente así pudiera suceder hoy en España", afirma el experto. "Nuestras minas son de carbón y tienen otros problemas distintos a las de cobre. Aquí los problemas son las explosiones de gas y en las de cobre son más frecuentes las de roca. En España, la siniestralidad es baja y no hay muertos desde hace años. La legislación española es muy estricta y se ha gastado mucho en seguridad minera".


Regueiro aporta datos de 2005 sobre la siniestralidad en Chile: "Entre 1985 y 2005, tenían un promedio de 54 muertos anuales. El problema está en las minas de tamaño medio, con una producción de entre 15.000 y 20.000 toneladas al mes, lejos de las 200.000 toneladas diarias que extraen las multinacionales en las minas más grandes y más seguras. En ese tipo de minas de tamaño medio influye mucho el precio del cobre y del oro. En función del mercado, los empresarios tienden a relajar los controles de seguridad. La minera San Esteban se encontró en este caso que tenía que hacer frente a muchos gastos y dejó de hacer algunos controles que habrían evitado el accidente".


"Habrá un antes y un después", concluye el geólogo. "Estoy convencido de que Chile ampliará las inspecciones y que se cerrarán muchas minas. Eso puede hacer que haya menos producción y quizá suba el precio del cobre".


Posible yacimiento de gas en aguas de Galicia

Fuente: Público | ICOG

Una veintena de científicos partieron el domingo 16 de octubre a bordo del 'Sarmiento de Gamboa' para analizar una estructura de gas "gigantesca" que se encuentra en aguas de Galicia, en concreto en la zona donde hace ocho años se hundió el Prestige. La expedición científica, que ha recibido el nombre de Misión Galega do Gran Burato, tratará de determinar si en la costa gallega se acumula gas en un volumen suficiente como para hacer rentable su explotación comercial.

En concreto, el yacimiento de hidratos de gas, una tipología de hidrocarburo, se encuentra en una cavidad de cuatro kilómetros de diámetro y 300 metros de fondo, en lo que constituye "la estructura de este tipo más grande del mundo", según Daniel Rey, catedrático de la Universidade de Vigo, del grupo de Geología Marina y Ambiental (Geoma) que coordina la misión.

Pese a todo, los científicos se muestran cautelosos respecto a los resultados de la expedición, dado que el yacimiento se encuentra en una zona de difícil acceso, a 140 kilómetros de la costa y a 1.700 metros de profundidad, por lo que los científicos gallegos tratarán de determinar si merece la pena seguir con las prospecciones.

De lo que no existe ninguna duda es de la acumulación gasística. Los primeros indicios salieron a la luz en 2007 durante la travesía del buque oceanográfico L'Atalante hacia la zona de hundimiento del Prestige. Tres años después, se ha confirmado la presencia de "indicios de gas importantes". La morfología del gran burato (gran agujero, en gallego), así como los registros sísmicos, son pruebas concluyentes de la presencia de una reserva de gas.